lunes, 21 de julio de 2008

Canto del niño voodoo


Se van a aburrir de mi
Hijos de puta
Se van a aburrir de mi porque soy borracho y abstemio
Porque me gustan las lolitas
Y a estas me las como con mayo
Y porque soy vegetariano se van a aburrir de mi
Porque no les gusta la baba que me cae de los ojos
Porque ando hediondo y les llevo la contra.

Porque tengo el pelo sucio y clamo en el desierto como sus padres
Porque me creo un santo
Se van a hartar de mi
por hereje
y el favorito de la madre santa iglesia que los repario
se van a hartar de mi
y me enterraran agujas en los ojos
y en el pecho
y sobretodo en mís sexos
porque sé que ven como miro a sus hijas
cabrones
con sus mismos ojos
cabrones
pero ustedes.

Se van a hartar de mi
y me echarán de la casa
me echarán tierra
me taparán con diario.
Se aburrirán de mi
porque podría tener piojos
pero ni uno se acerca
se aburrirán de mi
y el hartazgo los hará levantar sus cuchillos
y sus lanzas y sus faldas, sus pistolas de mano
sus principios, sus morales, sus leyes
una ultima sonrisa de pena les caerá por la barba
cuando me vean chillando como perra
frente a la imagen de ese cristo negro que tanto amaban.

lunes, 19 de mayo de 2008

Mecanismo estatico de caida


Sintió primero la lluvia sobre los hombros, (se comienza siempre por el principio pensó), fue como un suspiro dijo, y decía bien, lo demás fue más simple, cosa de abrir los ojos y dejarlos caer sobre todo, el vaso sobre la mesa, el lápiz al suelo, la mujer a la cama, la olla a la cocina, la bala a la sien, la boca al labio, los dientes, la humedad; la mano otra vez a la mesa, la cabeza, un suspiro que cae otra vez a la nada, el silencio sobre todo cayendo.

Es simple se dijo el hombre que casi ríe pero se detiene para no aplastar al silencio tan bien colocado ya sobre todas las cosas.

Vuelve a llenar de aire sus pulmones y este cae sobre sus alveolos rojos y grises; puede sentir un oxigeno que levemente roza esos receptores húmedos en su sangre. Abre los ojos nuevamente. La colilla cae al suelo, la tempestad se deja venir sobre algo de universo “las cosas que tiene la vida” alcanza a pensar cuando como un balde de agua fría el vaso cae en su muslo y se vuelve añicos, como el mar a la piedra , el rayo a un rostro ligeramente conocido, .. madre o padre parece suspirar mientras todavía las paredes que tiemblan le envían libros y pelos y polillas que duermen y el silencio se sabe aplastado por lo convulso que es eso que vibra bajo los pies, inversamente sobre todo.

“Respira profunda, respira profundo” se dice pero esos alveolos rojos ya tiemblan y caen y ríen mientras todo enormemente se vuelve un delirio

Su nariz a la mesa, sus ojos pequeños puntos gritando una muerte que no es suya.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Tres





Maturana
es irremediablemente un ser de costumbres, usted quizás no lo notaría porque estas son parecidas a los cometas en el sentido que el observador no las percibira sino es con un acucioso y metódico sentido de la observación; como nadie se dedica al estudio real de Maturana sera imposible entonces percibir que es un ser de costumbres.
Para Muestra un botón; cada 3 años Maturana sale de su casa un domingo a eso de las 3 de la tarde y camina, al principio sin sentido, al parecer sin recordar que es lo que lo arrastra por las calles del centro semivacio, lo recorre con paso lento, respirando exhalando cada esquina y cada auto y cada perro, sigue sus pasos por la avenida Brasil, el parque, los arbolitos y las palomas y los pasos arrastrándose lentamente, dejándose envolver por los gritos de niños, y los cochesitos; al pasarlos prenderá el 2º cigarrillo, invariablemente serán 3.
Bajará a ver el mar, se concentrara en su sonido, intentara recordar que es lo que lo ha traído ahí, pasara un conocido, le preguntara por su vida, por el trabajo, los niños, el contestara y retribuirá la preocupación con similares preguntas. Sentirá el miedo recorrerlo al principio cuando levante la cara, observe su ventana, ella de blanco, el balcón, una mirada que no es sonrisa ni es nada, la mirará a los ojos, caerá la botella, caerá el cigarrillo, una lágrima, cuando vuelva a pestañear, ella ya se habrá ido.

martes, 30 de octubre de 2007

Sicalipsis dos





música de Charles Mingus
seca la garganta en un momento... turbulento, sin tiempo, sin espacio para girar, porque siempre se esta girando, sin tiempo para girar, porque el giro no existe, es lo único que existe.
miguitas de pan secando la garganta, atorandose, quemando los bronquios
todo encima de las nubes //// en castillos sobre lo absurdo que los rodea
les da sentido quizas, los derriba sobre la muerte lentamente
tanto que casi no se dan cuenta cuan fria esta su piel al cabo de unos segundos

viernes, 5 de octubre de 2007

Desastres

......
...Cuando vuelvas no estaremos aquí, estaremos en el piso
será sólo un momento
lo habremos llevado a la cama
lo habremos desvestido
y reído un rato de las marcas en su espalda

Tocaremos sin cariño esos trazos grises que le cruzan el cuello
esas lineas ásperas que hieren nuestros dedos.
Aún quedas en los vasos y la mesa,
en los ceniceros.

Le cubriremos la espalda de piel
tocaremos las yemas de sus dedos con pena
antes de cerrar la puerta apagaremos la luz
y pensaremos en qué sueña
esos pasos tibios pisando blándamente las ropas en la cama.

Volveremos a la mesa donde aun quedan vasos y ceniceros
llenos de algo que irremediablemente nos recuerda a ti
mas no debemos repetir tu nombre
permitir que despierte
volverlo a los sueños donde eres real y él se descuelga como si estuviese vivo
de tu cuello.

Aun el mantel esta manchado, los cristales en el suelo
litros y litros de sus gritos rebotando tu nombre
casi sucio, lleno de una furia absurda que quema en los ojos, los pulmones, la luz


lentas luciérnagas desprenden párpados desde las sabanas aún secas.

martes, 18 de septiembre de 2007

Perro (episodio II)




El nombre del perro a la cabeza es Martínez, el negro, nunca baja la cabeza, husmea todo como buscando algún trozo que quede por poner…
En su lugar.

No es altanero su caminar, tiene claridad y sentido, ladra tarde mal y nunca, pero cuando lo hace todo se soluciona en unos segundos, corre ligero, camina ligero, pocas veces se le ve solo. Conoce algo, se le ve en los ojos, tiene una certeza dentro de su bruto corazón, una certeza inigualable a cualquier otra, tiene un fuego en las pupilas que le denota esa certidumbre.

Quien sabe como se comunica con los otros pero lo cierto es que nunca lo he visto pelear con uno de ellos; lo respetan, se cuidan de saber donde camina y que va haciendo mientras avanza. También sienten esa certidumbre, saben que hay algo que va gritando cuando corre bufando por la plaza y las calles del centro, que hay un sentido de inmortalidad en el hecho de que nunca puedan atraparlo, de que nunca haya comido el veneno, ni haya sido atropellado. Hay algo sobrenatural supongo asumen esos perros, esos 12 perros que lo siguen como si fuera un cristo, o un nazareno u otro de esos nombre con que nombran en la iglesia a los elegidos.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Mecanismo de pérdida de la vida




Lo primero fue perder la fe
luego su mujer y con ella la soberbia, el dinero, las llaves del auto, de la casa, todavía no se establecía un patrón definido, pero las manos tenían un extraño temblor y una leve palidez.

Después perdió la confianza,
en si mismo, algunos pasos, algunos dogmas, un pudor... el crepitar de las hojas le hacia doler la cabeza, hasta que la perdió; un buen día perdió los zapatos también, (así dejaron de sonar las hojas) con estos cierta certeza interna, un compromiso, la alegría, el hambre y la sed, sobretodo el deseo, que antes lo consumía y le daba razón... de ser.

Lo primero en perder fue la fe, pero es difícil precisar realmente, en esto de los límites uno tiende a no fijarse más que en hechos puntuales y no en la gama difusa de actos que rodean al límite y le da razón y coherencia, es decir, el límite sólo es el resultado de una serie pequeña de pérdidas aun más minuciosas, como sus pelos o las uñas, que ya no encontraba cuando como cada fin de semana se disponía a cortarlas, eso no le sorprendió entonces. Apenas hay tiempo para fijarse en el crecimiento de las uñas cuando tienes tantas responsabilidades y decisiones que tomar. También por ese entonces perdió la visión del ojo izquierdo y la cordura, que se iba cayendo lentamente por su bolsillo como si este estuviese roto y la arena que es su cordura se deshiciera en las calles, se las llevara el viento, fuera a parar a un parque de juegos, una playa, el ojo de una chica con polera a rayas blanco y negro, o en el mostacho de un serio señor parado en la esquina.
Así es como se van perdiendo las cosas, en la mayoría de los casos se pierde primero la fe, pero esa pérdida no se llora porque es como si nunca hubiese existido, el hombre se da cuenta semanas más tarde, cuando ya casi esta rodeado por la nada, los bolsillos son apenas bolsillos, y los dedos apenas son dedos y seria fácil confundirlos con cigarrillos o con lapices. A pesar de ya haber perdido la visión, lo último que hace el hombre es cerrar los ojos, como si con esto solucionara algo, como si no bastase con girar la manilla de la puerta para respirar de nuevo el sol, y perderlo a él, al hombre, dejarlo como un pedazo viejo de una enciclopedia que acabamos de quemar, que ya no queríamos, que ya no nos sirve, que ya no tiene fe.